FACEBULL VETERINARIA
FACEBULL VETERINARIA

MEDICINA FELINA

Principales patologías del tracto urinario inferior felino

 

El gato puede padecer diferentes enfermedades en el tracto urinario inferior que deben diagnosticarse adecuadamente para poder instaurar el tratamiento más apropiado. 

 

FLUTD (feline lower urinary tract disease) es un término poco específico aplicado a un síndrome que padecen los gatos con síntomas clínicos de las vías urinarias inferiores (disuria, estranguria, hematuria, polaquiuria y periuria). Dichos síntomas no son característicos de ninguna causa en concreto y pueden estar localizados en vejiga y/o uretra. Dos tercios de los gatos de menos de diez años, afectados por los síntomas de las vías urinarias bajas, serán diagnosticados de una cistitis idiopática estéril. El diagnóstico de dicha patología se realiza por exclusión tras haber realizado los exámenes complementarios oportunos en función del caso clínico (analíticas sanguíneas, urianálisis, pruebas de diagnóstico por imagen, etc.). El FLUTD se da con mayor frecuencia en gatos con edades comprendidas entre los 1 y 10 años.

Los gatos que sufren FLUTD con frecuencia viven dentro de casa; las causas pueden ser su naturaleza sedentaria, el menor consumo de agua y la menor frecuencia de micción; son gatos alimentados con dieta seca y/o gatos castrados (frecuentemente sedentarios y obesos).

 

 

Infección del tracto urinario (ITU)

Aunque en general las infecciones del tracto urinario se consideran poco frecuentes.

La mayor proporción de felinos afectados por una ITU son gatos mayores con una orina menos concentrada y los que presentan alguna enfermedad concomitante (enfermedad renal crónica, diabetes, hipertiroidismo, enfermedades inmunosupresoras, etc.). La cateterización uretral y la uretrostomía perineal también aumentan el riesgo de desarrollar una ITU.

El diagnóstico se basa en la realización de un sedimento urinario. Sin embargo, la realización de un cultivo urinario junto con un antibiograma es fundamental en aras de confirmar el diagnóstico y elegir el antibiótico adecuado. El cultivo urinario debe realizarse siempre que se observe piuria (presencia de neutrófilos en orina), incluso en ausencia de bacteriuria, sobre todo en orinas diluidas. La orina se debe obtener siempre por cistocentesis, así se evitará la contaminación de la muestra por bacterias del aparato genital.

 

El uso de antibióticos en gatos con FLUTD sin un diagnóstico de uroinfección no está indicado ya que su uso irracional puede conllevar al aumento de las resistencias bacterianas.

 

Urolitiasis

La urolitiasis es la precipitación macroscópica del material cristaloide en cualquier localización del tracto urinario. Existen diversos tipos de urolitos en gatos, pero los más importantes son los de estruvita y oxalato cálcico.

 

Tapones uretrales

Los tapones uretrales están formados principalmente por materia orgánica y cantidades variables de minerales, principalmente estruvita. Son la causa más importante de obstrucción uretral en machos.

Diversos estudios sugieren que los machos con una cistitis idiopática felina (FIC) y la presencia concomitante de cristaluria presentan un mayor riesgo para la formación de tapones uretrales. De hecho, la diferenciación entre un FIC obstructivo y un tapón uretral a veces puede ser muy difícil. La obstrucción uretral en gatos con FIC puede ser resultado del edema inflamatorio de la uretra, espasmo uretral, acumulación de neutrófilos, glóbulos rojos degenerados y la aparición del reflejo de disinergia. Además de todo lo citado anteriormente, puede producirse la precipitación de material cristaloide.

A pesar de que en los últimos años se ha producido un aumento en el número de urolitiasis por oxalato cálcico en los gatos, la inmensa mayoría de tapones uretrales que se someten a análisis cuantitativo están compuestos de estruvita.

 

Manejo de urgencia de la uropatía obstructiva

Ante la presencia de un gato con obstrucción el tratamiento de urgencia es fundamental. La presentación clínica típica suele ser la de un gato macho que presenta una intensa dificultad para orinar. Además, dependiendo del grado de obstrucción, habrá otros síntomas como vómitos, letargia, anorexia, dolor abdominal, etc. 

 

Cistitis idiopática felina

La cistitis idiopática felina (FIC) se produce en dos tercios de los gatos que presentan síntomas de vías urinarias bajas. Suele afectar a gatos de menos de diez años. Las pruebas deben ir encaminadas a excluir el resto de patologías que provocan FLUTD en gatos. Una uretrocistografía de contraste resultará útil para evaluar la presencia de cálculos radiolúcidos y otras lesiones como masas y estricturas uretrales. Es mejor no utilizar medios de contraste cuando el paciente presente azotemia. En caso de realizar una cistoscopia observaremos hemorragias petequiales en la submucosa.

La patogénesis resulta a día de hoy incierta, pero de forma bastante resumida, parece que la enfermedad está provocada por un desajuste entre el sistema simpático y el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal exacerbado en condiciones de estrés. Esto provoca la liberación de mediadores de la inflamación que ocasiona edema de la pared de la vejiga, espasmo del músculo liso y sobre todo, dolor.

Existen dos formas: obstructiva y no obstructiva.

 

 

EJEMPLOS DE ENRIQUECIMIENTO AMBIENTAL:

 

  • ​Asegurarse de que existe al menos una bandeja de eliminación más que el número de gatos que hay en casa.
  • Mantener las bandejas limpias y en un sitio tranquilo. Usar arena no perfumada. Dar la opción al gato de elegir el tipo de arena que desea ofreciéndole al principio la posibilidad de elegir entre varios formatos.
  • Asegurarse de que siempre disponen de agua fresca y que existen tantos boles como gatos más uno.
  • Fomentar el juego, dar la opción al gato de elegir el tipo de juguete y cambiarlo con regularidad.
  • Esconder comida en diferentes lugares de la casa. Existen diversos juguetes donde se introduce la comida y el gato ha de sacarla de manera activa.
  • Proporcionar lugares de descanso y acceso a lugares elevados.
  • Ofrecer rascadores.
  • Si conviven varios gatos en la unidad familiar y el conflicto es la causa del estrés, se debe considerar en casos extremos, el traslado del gato a un nuevo entorno familiar como único gato.
  • La estrecha colaboración con el veterinario etólogo es clave para el manejo de la patología.
  • Establecer áreas de descanso, alimentación y juego.
 

Luis Miguel García Roldán y Manuela Bárcena Díaz
Hospital Veterinari Molins

Hipertiroidismo felino

 

 

El hipertiroidismo es el trastorno endocrino más común de los gatos mayores y afecta a la glándula tiroides, se caracteriza por una concentración sérica de tiroxina total elevada (T4t) por encima del rango de referencia de 20 ‐ 40 nmol/L. Desde finales de 1970, ha habido un aumento significativo de la prevalencia de esta enfermedad, que se asemeja al bocio nodular tóxico de los seres humanos de edad avanzada en áreas con deficiencia de yodo.

 

 

 

 

 

Causa

El contenido de yodo de la dieta ha sido sugerido como un factor etiológico probable en el hipertiroidismo felino (dietas a base de pescado en particular). Las dietas de yodo‐restringido para gatos geriátricos se han demostrado útiles para corregir el hipertiroidismo felino en estudios a corto plazo. Es raro ver hipertiroidismo en gatos menores de 10 años de edad, y se asocia comúnmente con el adenoma benigno o la hiperplasia adenomatosa presente en uno o ambos lóbulos de la glándula tiroides. Menos del 2% de los casos se producen como resultado de un carcinoma de tiroides funcional.

Los estudios epidemiológicos extensos de las últimas dos décadas han revelado que ciertos factores parecen contribuir al hipertiroidismo:

Edad ‐ la mayoría de los casos ocurren en gatos de más de 10 años de edad.

Disparidades dramáticas en las concentraciones de yodo en los alimentos enlatados felinos

Compuestos bociogénicos  ‐  principalmente en los alimentos comerciales, productos de limpieza, y los insecticidas tópicos.

 

La patogénesis de hipertiroidismo, especialmente debido a adenomas de la tiroides, es compleja y no del todo clara, pero factores como el contenido de yodo en la dieta, la tiroiditis autoinmune y tiroiditis linfocitaria han sido refutados o no han podido explicar completamente la presencia del tejido tiroideo hiperfuncional.

 

Signos clínicos

El hipertiroidismo afecta a los gatos mayores con más frecuencia, aunque se ve de vez en cuando en gatos jóvenes. Están descritos casos de tan sólo 4 años de edad. Los signos clínicos incluyen pérdida de peso, aumento de la actividad, polifagia, vómitos o diarrea, aumento de la vocalización, polidipsia y poliuria. Mucho se ha escrito acerca de hipertiroidismo como causa de hipertensión, enfermedad renal crónica y disfunción cardiaca. 

 

Diagnóstico

El diagnóstico de hipertiroidismo felino por lo general requiere de la combinación de una detallada historia clínica, un examen físico completo y la confirmación de la enfermedad a través de pruebas de laboratorio. El historial médico debe tener en cuenta los cambios en la actividad, la conducta o la apariencia del gato, que serán sugestivos de hipertiroidismo. El hipertiroidismo es comúnmente diagnosticado por la presencia de un nivel elevado de T4t en sangre.

Las pruebas específicas para el hipertiroidismo son:

- Palpación manual Tiroides es importante en la detección de anomalías de la glándula tiroides.

- Niveles de tiroxina total (T4) 

 

Es imprescindible un diagnóstico precoz y un tratamiento efectivo con dieta y/o medicamentos via oral.

 

(Salva Cervantes, SA veterinaris, Formación AVEPA)

La obesidad felina...un gran enemigo

La obesidad es el desorden nutricional multifactorial más habitual en los gatos domésticos.

 

En cuanto a los factores de riesgo que favorecen que un felino doméstico acabe siendo obeso, no está claro que la raza tenga alguna influencia. Respecto a la edad, parece claro que los gatos entre los 5 y 11 años son más propensos a sufrir obesidad, debido a una reducción de su actividad física y sus constantes metabólicas, relacionada con el envejecimiento.

El sexo de los animales y su estado reproductivo también parecen tener una clara influencia en el desarrollo de obesidad: los machos y los animales castrados ganan peso con más facilidad que el resto. Y, claro, los propietarios también son un factor de riesgo determinante: dueños con sobrepeso suelen tener gatos con sobrepeso y, además, la mayor parte de los propietarios tiende a subestimar el peso de sus mascotas.

 

La obesidad tiene una implicación directa muy significativa en la salud de los gatos que la padecen.

Tiene efectos mecánicos y metabólicos, de forma que predispone a sufrir:

  • diabetes mellitus tipo 2,
  • lipidosis hepática,
  • cojeras y otros trastornos locomotores,
  • enfermedades de la cavidad oral,
  • enfermedades del tracto urinario, 
  • problemas dermatológicos 
  • neoplasias.

 

Un aspecto importante relacionado con la prevención y manejo de la obesidad felina es la evaluación de la condición corporal de los gatos para determinar el peso ideal de cada animal y formular planes de pérdida de peso adecuados.

 

 

( ARGOS veterinaria, Joaquín Ventura García)

 

Toxoplasmosis, gatos y embarazo 

 

 

 

Toxoplasma gondii es un coccidio, que infecta prácticamente a todas las especies de sangre caliente incluidas las personas.

La infección por T. gondii es muy frecuente: entre el 30-40% de la población mundial es seropositiva.

 

 

 

 

             

La toxoplasmosis en personas puede presentarse de forma diversa:

  • En personas inmunocompetentes provoca cuadros subclínicos o enfermedad leve similar a la gripe.
  • En personas inmunodeprimidas (como los enfermos de SIDA, pacientes en tratamiento con quimioterapia o medicamentos inmunosupresores, enfermos de leucemias o linfomas etc), pueden aparecer formas graves e incluso mortales que cursan con cuadros de neumonía, miocarditis y meningoencefalitis. En estas personas el cuadro clínico puede ser debido a una infección reciente, pero con mayor frecuencia es debido a la reactivación de una antigua infección como consecuencia del estado de inmunosupresión.
  • En mujeres embarazadas no expuestas previamente a T. gondii (seronegativas) la infección puede provocar abortos, muertes neonatales, importantes malformaciones congénitas y secuelas neurológicas graves en el feto. La severidad del cuadro producido por la infección con Toxoplasma gondii durante la gestación varía con la edad del feto en el momento de la infección; es mayor en las infecciones contraídas durante el primer trimestre de gestación. En cambio, si la mujer embarazada ha sido infectada previamente a la gestación (y por lo tanto presenta anticuerpos frente a T. gondii), nunca se producirá el contagio al feto ya que su inmunidad la protege frente a nuevas reinfecciones. En España, la detección de anticuerpos frente a Toxoplasma gondii forma parte de las pruebas rutinarias realizadas en las revisiones ginecológicas a las que asiste la mujer durante el embarazo.

La toxoplasmosis en gatos es una enfermedad poco frecuente. El gato representa el hospedador definitivo para este parásito y la gran mayoría de los gatos portadores no muestran nunca signos clínicos de enfermedad en el momento de la infección. Cuando éstos se producen, la severidad del cuadro depende del órgano afectado y del grado de necrosis que el parásito origine.

En gatos inmunodeprimidos y gatitos puede provocar cuadros severos con neumonía, hepatopatías, pancreatitis, miocarditis y encefalitis.

En gatos inmunocompetentes ocasionalmente puede inducir la presentación de cuadros de fiebre, miositis y enfermedad ocular, principalmente uveítis.

 

Dado que el gato es el único animal que puede eliminar en las heces las formas infectivas del parásito T. gondii, es frecuente que los médicos y ginecólogos adviertan a las mujeres embarazadas o con planes de tener hijos sobre los potenciales peligros del contacto con los gatos. Existen numerosas evidencias científicas que demuestran que el contagio de T. gondii a los seres humanos por contacto con las heces de un gato infectado es poco probable y que la gran mayoría de las personas que se infectan lo hacen a través de la ingestión de carne poco cocinada, ingestión de vegetales u hortalizas contaminados con ooquistes del parásito o por el contacto directo con suelos contaminados. Por tanto es erróneo asumir que siempre que una persona se infecta con T. gondii, el origen de la infección ha sido el contacto con un gato.

 

Los gatos infestados por T. gondii son los responsables de diseminar el parásito al ambiente dentro de sus deyecciones, pero las heces de gato recién eliminadas no suponen un riesgo real de contagio, ya que contienen ooquistes aún no esporulados que no son infecciosos. Para ser infecciosos, los ooquistes deben esporular, lo cual sucede entre las 24 horas y los 5 días tras la deposición de las heces. Durante la primoinfección por T. gondii, el gato libera ooquistes no esporulados a través de las heces durante tan sólo una a tres semanas y, tras ello, queda como portador de quistes en sus músculos y vísceras. A partir de este momento no elimina ooquistes en las heces y, por tanto, no supone un riesgo para las personas.

 

  Los gatos se infectan: 

  1. Ingiriendo carnes y tejidos infectados con quistes provenientes de carnes poco cocinadas.
  2. Ingiriendo carnes y tejidos infestados con quistes provenientes de presas cazadas en su hábitat.
  3. Bebiendo aguas no controladas (agua de tiestos, ríos…), contaminadas con ooquistes esporulados.
  4. Durante la gestación, por diseminación transplacentaria en madres seronegativas.
  5. Durante la lactación.
  6. Mediante una transfusión de sangre proveniente de un gato con infección activa. 

 

Por tanto los gatos deben ser preferentemente alimentados con comida comercial. Cualquier otro alimento debe ser cocinado a altas temperaturas durante 10 minutos y en el caso de alimentarles con carne cruda, ésta debe congelarse a temperaturas inferiores a -20º C durante 2 días. Se debe intentar que no cacen y para ello se pueden emplear cascabeles que avisen a sus presas o salidas controladas bajo vigilancia.

 

  Las personas se infectan:

  1. Comiendo carne poco cocinada o cruda.
  2. Manipulando carne cruda sin guantes.
  3. Ingiriendo leche cruda de cabra.
  4. Comiendo verduras frescas contaminadas no lavadas adecuadamente.
  5. Durante labores de jardinería o en patios de juegos para niños, si las arenas están contaminadas (el contagio requiere que se metan las manos sin lavar en la boca).
  6. Bebiendo agua contaminada con ooquistes esporulados.
  7. Ingiriendo directamente restos de heces de gatos infectados por Toxoplasma gondii que se encuentren en la fase de eliminación de ooquistes. Al menos deben haber transcurrido 24 horas después de la deposición.
  8. La infección no se produce tocando o acariciando al gato. Los veterinarios de pequeños animales, que están en contacto físico frecuente con gatos, no presentan una mayor seroprevalencia que personas con otras profesiones. .

 

​  Medidas que se deben tomar para evitar el contagio por parte de una mujer embarazada o cualquier otra persona:

  • Se debe comer siempre carne cocinada a altas temperaturas durante 10 minutos, o congelar las carnes a -20ºC durante dos días si se van a consumir poco hechas.
  • Se deben lavar adecuadamente las verduras siempre antes de su consumo.
  • Se debe beber sólo agua potable o de procedencia conocida o tras ser filtrada/hervida si se desconoce su procedencia.
  • Se deben utilizar guantes durante las labores de jardinería y al manipular carnes crudas, o lavarse adecuadamente las manos tras ello.
  • Las bandejas de arena de los gatos deben limpiarse diariamente con una paleta. Las mujeres embarazadas deben evitar manipular la bandeja de arena, pero si esto no fuese posible es recomendable que lo hagan con guantes desechables y mascarilla. Para desinfectar la bandeja el mejor método es el agua hirviendo o el vapor a presión, pues los ooquistes esporulados son resistentes a la mayoría de desinfectantes. 

 

  Las evidencias científicas disponibles en la actualidad demuestran que el contagio de toxoplasmosis de gatos a personas, incluidas mujeres gestantes y enfermos de SIDA, es altamente improbable siguiendo unas normas básicas de higiene. Por lo tanto consideramos completamente injustificado el abandono o rechazo de los gatos en caso de un embarazo en la familia, aunque éste sea el consejo de algunos médicos. Los gatos aportan numerosos beneficios psicológicos y bienestar emocional a las personas que disfrutan de su compañía, especialmente cuando forman parte de la familia como uno más de sus miembros. Es discutible la utilidad de la realización de pruebas de sangre para determinar si un gato es seropositivo o seronegativo ya que no indican si el gato está o no eliminando ooquistes en ese momento y además las medidas preventivas e higiénicas que debe tomar la mujer embarazada deben ser las mismas en ambos casos. 

 

Grupo de Estudio de Medicina Felina de AVEPA (GEMFE)

Dermatofitosis o tiña felina

 

La dermatofitosis constituye un serio problema en muchas colectividades felinas, incluso de salud pública, ya que se trata de una zoonosis cutánea fácilmente transmisible al hombre.

El contagio se produce entre gatos a través del contacto directo o por las esporas contaminantes del medio ambiente, las cuales se diseminan rápidamente por vía aérea, contaminando grandes superficies durante largos periodos de tiempo. Otra vía de transmisión es el uso de utensilios contaminados (peines, juguetes, jaulas, cestos, etc). 

 

Cuadro clínico

 

Las lesiones cutáneas de la dermatofitosis en el gato son muy diversas, debiendo tener en cuenta la posible presencia de portadores prácticamente asintomáticos, de gran importancia en la cadena epidemiológica. Las lesiones cursan con prurito leve o moderado, y las más frecuentes son: alopecias eritematosas y/o descamativas, localizadas especialmente en la cara y extremidades. Otros cuadros clínicos incluyen: dermatitis miliar, seborrea generalizada, acné del mentón, alopecia simétrica de los flancos y lesiones nodulares. 

 

La información de que otros animales o humanos, en contacto con el paciente del cual se sospecha una dermatofitosis, presentan lesiones compatibles con esta infección puede ser de gran utilidad para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, si no existe zoonosis o si otros animales no se encuentran clínicamente afectados, no se puede descartar la posibilidad de una dermatofitosis.

No considerar la posibilidad de dermatofitos como contaminantes : Por lo general, se tiende a considerar a los felinos como posibles “portadores “de dermatofitos sin manifestaciones clínicas. Sin embargo, existe bastante información que indica la posibilidad de aislar dermatofitos en los perros sin lesiones clínicas.

Infecciones en humanos

Período de incubación El período de incubación en los humanos es de 1 a 2 semanas. Signos clínicos En general, los dermatofitos crecen sólo en tejidos queratinizados como el cabello, las uñas, la capa externa de la piel; el hongo comúnmente detiene su propagación cuando entra en contacto con células vivas o áreas de inflamación. Las membranas mucosas no se ven afectadas. Los signos clínicos pueden variar, dependiendo de la región afectada. En los humanos, el prurito es el síntoma más frecuente. Las lesiones de la piel, en general, se caracterizan por una inflamación que es más grave en los bordes, con eritema, descamación y, ocasionalmente, la formación de ampollas. Algunas veces se observa un centro más claro, sobre todo en la tiña corporal, lo que ocasiona la formación de la clásica lesión de la “tiña". Puede originarse pérdida del cabello en cuero cabelludo y rostro. Los dermatofitos adquiridos a través de animales o del suelo, en general, producen más lesiones inflamatorias en humanos que los dermatofitos antropofílicos. En los humanos, las dermatofitosis se conocen como “tiña” y su nombre hace referencia a la región corporal involucrada. 

Tratamiento:

 

Implica necesariamente considerar varios elementos de modo combinado:

 

1- Aislamiento. Cualquier paciente con dermatofitosis debería ser confinado en el interior de la vivienda, para evitar reinfecciones a partir del ambiente o fómites. Si existe más de un gato en la casa el afectado debe separarse físicamente de los individuos sanos. Es muy importante evitar el empleo compartido de productos de limpieza o grooming entre los gatos que conviven en un mismo entorno.

 

2- Limpieza Las esporas se encuentran en el pelo mayoritariamente y son facilmente eliminables mediante limpieza mecánica con aspiradora o lavado con agua jabonosa. En general es innecesario el empleo de productos más potentes y agresivos como la lejía, recomendada tradicionalmente. El material textil en contacto con el gato enfermo se debe lavar dos veces por semana, con ciclos largos de lavado y con especial precaución en no “sobrecargar” la capacidad de la lavadora.

Para realizar el tratamiento de la dermatofitosis con éxito, en general, es imprescindible realizarlo en sus dos vertientes: tópica y sistémica. 

 

3- Tratamiento tópico El rasurado del manto previo al tratamiento tópico, mediante tijeras o cuchilla del numero 10, es una medida muy recomendable en la mayoría de los casos, especialmente en los gatos Persas o de pelo largo, para disminuir la carga de esporas del paciente. No obstante es recomendable realizar un rasurado cuidadoso, ya que existen casos de diseminación de la enfermedad por la realización de un rasurado demasiado agresivo, capaz de producir microabrasiones facilmente colonizables por esporas fúngicas. Los baños o enjuagues ,es recomendable realizarlos dos o tres veces por semana, durante al menos tres semanas consecutivas.

- Champu Clorhexidina-Miconazol

 

4- Tratamiento sistémico Los fármacos recomendables actualmente para el tratamiento de la dermatofitosis felina son el Itraconazol al menos durante 21 días consecutivos o en el caso del Itraconazol 6 semanas 

 

(Cesar Yotti AVEPA)

 

Esterilización en el gato

Aproximadamente a  los 5- 8 meses de edad los gatitos alcanzan la madurez sexual y son por tanto capaces de traer al mundo nuevas camadas de gatitos. La mayoría de la gente no está interesada en que sus gatos tengan descendencia, y son conscientes de que hay ya demasiados gatos abandonados en busca de hogar como para aumentar su número. La esterilización o castración, que en el macho consiste en la eliminación de los testículos (orquidectomía) y en la hembra, en la extirpación de los ovarios (ovariectomía) o de los ovarios y el útero (ovariohisterectomía) evita las gestaciones no deseadas, impide la aparición de conductas desagradables asociadas a la actividad sexual y minimiza el riesgo de padecer determinadas enfermedades.

 

TENGO UN GATITO... ¿O ES UNA GATITA?

Es sorprendente la cantidad de errores que la gente comete en cuanto al sexo de los gatitos; así que si tiene usted alguna duda, consulte a su veterinario. No obstante, el veterinario siempre examinará al gato antes de la esterilización, así que tal vez se encuentre con que su encantadora “Blanquita” es en realidad un “Blanquito” igualmente maravilloso.

Para saber si su gatito es macho o hembra, levántele la cola y observe sus genitales. En el macho, aproximadamente a un centímetro bajo el ano se encuentra la abertura del prepucio y el saco escrotal inmediatamente debajo; el ano y el prepucio parecen dos pequeños circulitos uno bajo el otro. En la hembra, la vulva es una pequeña hendidura vertical que casi llega hasta el ano, como la letra i.

 

LA ESTERILIZACIÓN DE LA GATA

Años atrás se aconsejaba que las gatas parieran al menos una vez antes de esterilizarlas; sin embargo esto es absolutamente innecesario y no conlleva ningún beneficio para el animal. Es preferible esterilizar a la gata antes de que alcance la madurez sexual, puesto que una vez la alcance  la gatita entrará en lo que llamamos “celo”. Los  “celos” o ciclos sexuales en la gata se suelen repetir aproximadamente cada tres semanas- aunque cada gata sigue su pauta particular- y se caracterizan por maullidos verdaderamente escandalosos. Existen determinados fármacos que inhiben el ciclo sexual del animal, pero el riesgo de que causen efectos adversos es bastante elevado, por lo que no se recomienda su administración continuada. Si usted no tiene interés en hacer que su gatita críe, esterilícela y no sólo evitará el comportamiento sexual y las camadas no deseadas, también eliminará el riesgo de que en un futuro el animal desarrolle enfermedades de los órganos genitales que son muy comunes en las gatas no esterilizadas así como tumores de mama si se realiza en edades tempranas.
La esterilización consiste en la extirpación quirúrgica de los ovarios y el útero bajo anestesia general. La incisión para la cirugía puede efectuarse en un flanco o en la parte central del abdomen tras haber rasurado el pelaje de la zona. Su veterinario le pedirá que  su gata permanezca en ayunas desde la noche anterior al día de la intervención. 
Generalmente el animal podrá volver a su casa el mismo día, y los puntos se retirarán en un plazo de 8 ó 10 días.

 

LA ESTERILIZACIÓN DEL GATO

Para evitar camadas no deseadas es tan importante esterilizar a los machos como a las hembras. Además, los gatos enteros (no castrados) no pueden evitar su instinto de escapar de casa y vagabundear, de ser agresivos con otros machos, de pelear y de marcar el territorio con orina, incluso dentro de su casa.
El comportamiento agresivo de un macho no castrado hace que corra mucho más riesgo de contraer enfermedades infecciosas como la inmunodeficiencia felina (equivalente al SIDA) y la leucemia felina, ya que ambas se transmiten por mordedura de otros gatos.
La castración supone la extirpación de ambos testículos y necesita también anestesia general (al igual que en las hembras su veterinario le pedirá que el gato esté en ayunas desde la noche anterior para minimizar el riesgo de complicaciones). Lo normal es que su gatito vuelva a casa el mismo día, y ya que la incisión de la piel es tan pequeña ni siquiera se le aplicarán puntos.

 

CUIDADOS POSTOPERATORIOS

La recuperación del animal tras la intervención para esterilizarlo suele ser sorprendentemente rápida y lo normal es que al día siguiente su comportamiento sea prácticamente normal. Es preferible intentar limitar la actividad del animal durante uno o dos días para permitir favorecer la cicatrización de los tejidos internos. No obstante, si usted notara que su gato está más inactivo y apático, consulte a su veterinario. Consúltele también si el animal se lame o rasca en la zona de la sutura, pues podría ser necesario el uso de  un collar especialmente diseñado para evitar lesiones en la zona.
Es importante recordar que una vez el gato ha sido esterilizado presenta mayor tendencia a desarrollar obesidad, por lo que tendrá que ajustar la cantidad de comida que le suministra.

 

OSCURECIMIENTO DEL PELO EN LA ZONA DE LA INCISIÓN

En algunas razas de gatos la temperatura de la piel determina la coloración del pelaje que la cubre (el ejemplo más típico es el gato siamés). Esto significa que cuando alguna zona se rasura (por ejemplo para la operación de esterilización) el nuevo pelo crecerá generalmente más oscuro que el anterior, aunque suele ser temporal; cuando el cambio estacional provoque la caída del pelo y el nacimiento del nuevo éste suele volver a crecer con el color que tenía anteriormente.

 

EDAD RECOMENDADA PARA LA INTERVENCIÓN

Su gatito o gatita podría esterilizarse a cualquier edad, aunque  lo normal es que se haga entre los 4-6 meses de edad (aunque a veces puede variar, pero en cualquier caso antes del año). En algunas ocasiones se realiza la castración a edades más tempranas (2-3 meses) - lo que tampoco parece tener efectos adversos sobre el animal.

 

(GEMFE, Grupo de Especialidad de Medicina Felina de AVEPA)

Insuficiencia renal crónica en gatos

El fallo renal crónico, también llamado insuficiencia renal, es una de las enfermedades más comunes en los gatos mayores. En la mayoría de los casos, el fallo renal es progresivo de modo que hay un avance gradual de la enfermedad y un empeoramiento de los síntomas. El grado de progresión de la enfermedad varía considerablemente de un individuo a otro. El cuidado y tratamiento adecuados pueden aumentar la calidad de vida de los gatos afectados y prolongar su vida, retardando la progresión de la enfermedad.
 

¿Qué causa la insuficiencia renal crónica?
La insuficiencia renal crónica se produce cuando existe un daño en los riñones prolongado e irreversible, que impide su funcionalidad para filtrar y eliminar los productos de desecho de la sangre. En la mayoría de los casos en los que se diagnostica una insuficiencia renal no se conoce la causa exacta de la enfermedad. Las muestras tomadas de riñones afectados (biopsias), suelen mostrar una gran cantidad de tejido fibroso reemplazando el tejido normal del riñón, a menudo con algo de inflamación (por eso también se llama “nefritis intersticial crónica”). Estos cambios afectan también a muchas enfermedades. No obstante, existen algunas causas bien reconocidas de insuficiencia renal crónica como las siguientes:

  • Riñones poliquísticos (enfermedad hereditaria que se suele dar en gatos Persas y Exóticos en la que quistes llenos de líquido, que se forman en los mismos riñones, van reemplazando, poco a poco, el tejido normal).
  • Tumores renales, por ejemplo, linfomas (un tumor sólido de células de la serie blanca) que pueden afectar a los riñones causando un fallo renal.
  • Infecciones, por ejemplo una infección bacteriana en los riñones (pielonefritis) que puede ocurrir por progresión de una infección de la vejiga y puede llegar a producir incluso fallo renal.
  • Otras causas, por ejemplo, tóxicos que afecten a los riñones, defectos en el desarrollo de los riñones de nacimiento, inflamación persistente como la glomerulonefritis.

En la mayoría de veces no se puede encontrar una causa específica del fallo renal y se actúa con un tratamiento sintomático. Cuando se encuentra la causa, y esta se puede tratar, podría existir la posibilidad de frenar la progresión de la enfermedad.
 

¿Es muy común la insuficiencia renal?
La insuficiencia renal crónica puede producirse en gatos de todas las edades, pero generalmente se ve en gatos de media y avanzada edad, y es más común a medida que aumenta la edad. Se estima que alrededor de uno de cada 5 gatos de más de 15 años presenta fallo renal. En general, la insuficiencia renal, se da hasta tres veces más en gatos que en perros. 
 

¿Cuál es la función de los riñones?
Los riñones desempeñan una amplia variedad de funciones importantes, incluida la eliminación de las toxinas de la sangre y el mantenimiento del equilibrio de agua y electrolitos del organismo. La sangre se filtra constantemente a través de los riñones para eliminar las toxinas de desecho de los productos del metabolismo del organismo. La orina se produce en este proceso. Los riñones también concentran la orina devolviendo agua al organismo, para prevenir la deshidratación.

Los riñones cumplen otras funciones importantes en el mantenimiento del equilibrio de electrolitos (potasio, sodio, calcio, fósforo, etc.) en el organismo, regulan el contenido ácido de la sangre y controlan la presión arterial. También son responsables de la producción de la hormona llamada eritropoyetina que estimula la producción de glóbulos rojos por la médula ósea.

Afortunadamente, existe una buena “capacidad de reserva” en los riñones, de modo que si se extirpase uno de ellos, (para realizar un transplante, por ejemplo) no habría consecuencias adversas. De hecho se necesita que estén dañados de dos tercios a tres cuartos del tejido funcional de los riñones para que se produzcan signos de fallo renal.
 

¿Cuáles son los síntomas y complicaciones del fallo renal crónico?
En la mayoría de los casos la insuficiencia renal crónica es una enfermedad de progresión lenta e insidiosa, aunque en determinados casos los síntomas podrían aparecer repentinamente. La mayor parte de los síntomas son bastante vagos e inespecíficos, producidos, al menos en parte, por la acumulación en sangre de toxinas que se suelen secretar por la orina. Los síntomas más comunes que encontramos en gatos afectados son: falta de apetito, pérdida de peso, deshidratación, letargia y depresión. Suelen tener mucha sed y producir mucha más orina (debido a la incapacidad de concentrarla). Otros síntomas pueden ser: pelaje estropeado, vómitos, halitosis, úlceras en la boca y debilidad. A medida que la insuficiencia renal va progresando (independientemente del tratamiento) estos síntomas tienden a empeorar con el tiempo.

Debido a la diversidad de funciones que realiza el riñón, en los gatos afectados pueden aparecer numerosas complicaciones, como anomalías en el equilibrio de electrolitos (por ejemplo: baja concentración de potasio sanguíneo, elevada concentración de fósforo), retención de excesivo contenido ácido en el cuerpo (acidosis), elevación de la presión sanguínea (hipertensión) y anemia (bajo número de glóbulos rojos).
 

¿Cómo se diagnostica la insuficiencia renal?
Los síntomas de la insuficiencia renal son no específicos. Pueden ser los mismos que los que causan otras enfermedades. El diagnóstico, por tanto, se hará mediante un análisis de sangre y otro de orina. Se suelen analizar dos sustancias en la sangre: urea y creatinina, ya que estos son los productos del metabolismo que normalmente se excretan por el riñón. En un fallo renal la concentración de estos dos parámetros aumenta. Debido a que existen otras enfermedades que también pueden aumentar estos valores, se realiza, al mismo tiempo, un análisis de orina. En una insuficiencia renal crónica, además de los síntomas y de valores elevados de urea y creatinina, se producirá una orina poco concentrada. Para valorar la concentración de la orina se mide la “gravedad específica” de esta, cuyo valor en la mayoría de los gatos con fallo renal es menor de 1,030.
 

¿Cómo se trata la insuficiencia renal?
En los casos en los que se encuentra la causa específica de la insuficiencia renal (por ejemplo: infección bacteriana en riñones), se puede tratar directamente la causa. Pero en la mayoría de los casos no es así y, por tanto, el tratamiento se centra en los síntomas. Algunos gatos al principio necesitarán fluidoterapia intravenosa para corregir la deshidratación (y probablemente las anomalías electrolíticas). Una vez estabilizados, el tratamiento irá dirigido a mantener la función renal y minimizar las complicaciones del fallo renal. La insuficiencia renal crónica es irreversible y, en la mayoría de los casos, no se conseguirá una mejoría a pesar de un tratamiento apropiado.
Los tratamientos adecuados necesitarán controles periódicos en distintos momentos (incluidas mediciones de la presión arterial y análisis de sangre y orina) para identificar las complicaciones que surjan y poder tratarlas, como anemia (disminución de los glóbulos rojos en sangre), descenso de potasio, elevación de fósforo, infecciones urinarias e hipertensión.

 

¿Por qué es la dieta importante en la insuficiencia renal?
La dieta es importante en los pacientes con insuficiencia renal crónica, con tres factores destacados:

Ingesta de agua 
Los gatos con fallo renal pueden deshidratarse con mayor facilidad (debido a que los riñones tienen menor capacidad para conservar el agua mediante la  concentración de la orina). Mantener una ingesta de agua adecuada es muy importante, y, debido a que los gatos obtienen la mayoría de su agua a través de la comida, en estos pacientes su alimentación deberá incluir, siempre que sea posible, comida húmeda enlatada (o en bolsas) en vez de comida seca (pienso).

Contenido proteico 
Una dieta ideal para un gato con fallo renal deberá contener baja concentración de proteína (la mayoría de las toxinas se acumulan en la sangre en una insuficiencia renal como resultado de la descomposición de las proteínas), y los alimentos bajos en proteínas ayudan a disminuir las toxinas. De todos modos, la reducción de proteína en la dieta tiene que hacerse con precaución. Un consumo muy bajo de proteínas puede producir pérdida de peso que será perjudicial para el estado general de salud. Por esta razón, es preferible utilizar dietas comerciales específicas que “dietas caseras”.

Las dietas bajas en proteínas suelen ser menos apetitosas para los gatos. Los gatos con insuficiencia renal crónica que no se acostumbren a estas dietas, es preferible que sigan una dieta normal a que dejen de comer. A veces se puede conseguir que coman una dieta baja en proteínas ofreciéndoles diferentes variedades, calentando la comida y mezclando una dieta de este tipo con su dieta normal durante un periodo de tiempo.

Bajo contenido en fósforo 
Una dieta con bajo contenido en fósforo en los gatos con insuficiencia renal parece resultar muy beneficiosa para proteger a los riñones de sufrir mayores daños. Las dietas comerciales preparadas para fallo renal tienen baja concentración de proteínas y de fósforo. Si un gato no se alimenta con estas dietas bajas en fósforo (bajas en proteína), o si la concentración de fósforo en sangre es elevada, a pesar de esta dieta, se pueden añadir a la dieta “quelantes del fósforo” (por ejemplo: hidróxido de aluminio o acetato de calcio) para reducir la cantidad de fósforo que se absorbe. Esto sólo debe hacerse aconsejados por un veterinario.

Otras mejoras en las dietas 
Las dietas comerciales para gatos con insuficiencia renal tienen otras modificaciones, como puede ser la adición de más fibra y algunos ácidos grasos poliinsaturados, que ofrecen beneficios adicionales en el tratamiento de la insuficiencia renal.
 

¿Cuál es el pronóstico?
Cuando el daño en los riñones es tan grave que estos presentan insuficiencia renal crónica, se producen mecanismos de compensación y de adaptación para intentar mantener el funcionamiento normal de los riñones, aunque en algún momento estos mecanismos fallarán produciendo una progresión en el fallo renal. La enfermedad es, por tanto, progresiva en el tiempo y puede acabar en la necesidad de eutanasia. De todos modos, el ritmo de progresión de la enfermedad renal varía considerablemente en cada individuo y un tratamiento y cuidados adecuados pueden mejorar la calidad de vida de los gatos afectados y, al mismo tiempo, ralentizar la progresión de la enfermedad.

 

GEMFE (Grupo de Especialidad de Medicina Felina de AVEPA)

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© Teresa Castejon Carrillo

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